Informativo Nº 13
1 de octubre de 2002
| INDICE |
| |
| |
| |
| EDITORIAL: Filtros para Internet |
El 25
de enero de 1999 el Parlamento Europeo alentaba al sector informático a ofrecer
medios de filtro y sistemas de clasificación que permitan a padres y profesores seleccionar los
contenidos apropiados para la educación de los menores a su cargo, y a los adultos
decidir a qué contenidos lícitos desean tener acceso, y que tengan en cuenta la
diversidad cultural y lingüística.
Nosotros, después de haber recibido de nuestros suscriptores varias
consultas sobre el tema, hemos seleccionado dos filtros que pueden contribuir
a este fin.
Uno de ellos es cybersitter y se puede contactar a través de su
página web, www.cybersitter.com . Algunos
usuarios piensan que es un filtro muy eficaz para usuario individual.
El otro es optenet, español y también de gran calidad, tanto para el
usuario individual como para colegios y otras entidades. Se puede acceder a toda la
información a través de www.optenet.com .
El uso de los filtros es muy discutido, pero las ventajas superan a los inconvenientes. Han sido los contenidos de la red los que han obligado a usar este sistema de defensa que facilita la selección de lo que consideramos conveniente para nuestra familia o nuestro colegio.
| TELEVISIÓN: 27 consejos para ver Televisión |
Reproducimos a continuación un documento que
consideramos de sumo interés para nuestros suscriptores. La lectura de los 27 consejos
nos hace reflexionar sobre el uso de la televisión. Si los seguimos, lograremos que la
televisión esté a nuestro servicio y no ser esclavos de ese medio de comunicación.
El documento ha sido elaborado por FEDEPADRE,
asociación que reúne a 150 mil familias chilenas. Aquí, sus 27 consejos para ver TV.
1. Los padres debemos enseñar a
nuestros hijos, tanto a ver espacios televisivos enriquecedores, como a no ver
aquellos que puedan ser inconvenientes o que puedan afectarlos en su desarrollo integral
como personas. Si los padres no enseñamos a ver televisión a nuestros hijos, ¿quién lo
hará por nosotros?
2. Podemos enseñar a los hijos a que
no hay que ver televisión, sino que ver programas de televisión. Así
podremos desarrollar la capacidad de selección y de discriminación, que los habilitará
para ver aquello que nos conviene y no mirar aquello que no nos conviene ver. Debemos
preguntar a nuestros hijos ¿Qué programa quieren ver?, en lugar de ¿Quieren ver
televisión?. No olvidemos que la televisión utilizada con el criterio de ayudar a la
educación de los hijos puede ser una herramienta muy eficaz.
3. Para crear un criterio de selección
al momento de ver televisión, es preciso evitar tener prendida la televisión cuando
no hay nadie viendo un programa determinado. Siempre es positivo preguntarse: ¿Es
necesario que en este momento esté prendido el televisor?. Cuantas veces la televisión
permanece horas funcionando sin que nadie esté realmente viendo un programa determinado.
Si la apagamos, cuando no es necesario que esté prendida, no solo ahorramos energía y
dinero, sino que lo más importante, ganamos silencio y tiempo para nosotros mismos y para
la familia.
4. Un buen modo de afirmar las ideas
anteriores, es no tener a mano el control remoto. El zapping, o la
costumbre de cambiar permanentemente de canal de televisión, es contrario al criterio de
selección que debemos desarrollar en nuestros hijos. Por otro lado, la lucha
por el control remoto muchas veces es injusta e inconveniente, ¿no sería preferible
acordar de antemano el programa que queremos ver, para no ser esclavos del control remoto,
que nos lleva por un vagabundeo interminable que no permite concentrarse ni entender
ningún programa?. Si el zapping con el control remoto es inevitable, por que
se está buscando qué ver, al menos es conveniente enseñar que todos tienen derecho a
opinión, y que la selección del programa no es monopolio del mayor, el más fuerte o el
dueño de la televisión, para así enseñarles a respetar los derechos y los gustos de
cada uno de los miembros de la familia.
5. No es conveniente que nuestros hijos
tengan un aparato de televisión en su habitación. Esta costumbre incentiva el
aislamiento de nuestros hijos, provoca una adicción a la televisión y es contrario a la
vida de familia. Tengamos presente que una adicción desordenada a la televisión impide
el juego de nuestros hijos, el crecimiento de su creatividad y afecta inevitablemente la
convivencia familiar.
6. Es siempre conveniente tener un
horario preestablecido para ver programas de televisión. Como todas las cosas, la
televisión tiene su lugar en la vida familiar, junto a otras actividades. En
este punto debemos tomar conciencia que nuestro día sólo tiene 24 horas, y si le
restamos el tiempo en que dormimos y trabajamos o estudiamos ¿cuánto tiempo libre nos
queda?. ¿Es necesario dedicar el escaso tiempo libre que tenemos sólo a la televisión?.
¡Donde queda el tiempo para el juego, la amistad, la cultura, la imaginación y la
convivencia familiar!
7. No usemos la televisión como una
niñera electrónica, dado que ella no cuida verdaderamente a nuestros
hijos, especialmente si los dejamos ver lo que están dando. Recordemos que la
televisión, no puede dar cariño, ni es capaz de advertir a los niños de un eventual
peligro. Cuando ambos padres trabajan, este criterio es especialmente importante.
8. No tengamos prendida la
televisión cuando almorcemos o comamos en familia. Cuando se está juntos en familia,
durante las comidas, toda nuestra atención debemos ponerla en compartir con nuestros
hijos y cónyuge, cuidando ese verdadero tesoro que es estar juntos y con tiempo para
conversar y conocernos mejor. No arruinemos o desperdiciemos los mejores momentos en
familia metiendo al medio una intrusa como invitada principal, que obliga a
ser vista y escuchada.
9. La capacidad de imitación que
tiene el niño debemos orientarla hacia el conocimiento de personajes reales y ejemplares,
por ejemplo deportistas, hombres ilustres, héroes de nuestra historia, personas
destacadas en la ayuda a los demás, poetas, etcétera, y no hacia héroes
imaginarios, monstruos, o personajes inexistentes. De esta forma,
pondremos a su alcance las vidas de personas que han pasado haciendo el bien, y que
merecen ser imitadas.
10. Los padres debemos tratar de
acompañar a nuestros hijos a ver televisión. De esta forma podremos conocer
verdaderamente los contenidos de los programas para tener juicios más apropiados al
momento de emitir nuestra opinión sobre la televisión. Mirando televisión con ellos nos
podremos dar cuenta de sus gustos o preferencias, y los efectos que los distintos
programas pueden producir en cada uno de ellos.
11. Echarle la culpa a la
televisión es la salida fácil. No conviene que los padres renunciemos a la
posibilidad de que en la casa se vea siempre buena televisión, teniendo presente que en
la programación de la televisión, si buscamos, podremos encontrar casi siempre buenos
programas, y que nos corresponde a nosotros el deber y la responsabilidad de ser los
principales formadores de nuestros hijos.
12. La experiencia demuestra que no
es conveniente que los niños y jóvenes puedan ver el programa que se les antoje,
sobre todo los más pequeños. Tampoco conviene dar por sentado que todos los programas
llamados infantiles o de dibujos animados tienen un contenido adecuado para su edad.
13. Los padres debemos informarnos del
contenido de los programas de televisión. Cualquier espacio que incluya sexualidad,
violencia, maldad, permisividad, delincuencia, racismo, etcétera, no es apto para niños.
Y los padres deben saberlo, y evitar que sus hijos los vean. Para lograr esto, se pueden
consultar las guías de calificación de la programación de la televisión que se
publican a instancias del Ministerio de Educación, del Consejo Nacional de la
Televisión, y en revistas especializadas de educación de los hijos, como por ejemplo
Hacer Familia o Educar.
14. Una vez informados del contenido de
los programas de televisión respetemos la señalización de los programas infantiles: -
para todo niño; - para niños mayores de 7 años; y para niños mayores de 12 años,
establecida por los canales de televisión, y difundida tanto por el Ministerio de
Educación como por el Consejo Nacional de Televisión, para el cuidado de los niños.
15. Hay que tener presente que los
hijos deben aprender valores antes que nada en el ámbito de la familia. Cuidemos
de explicar a nuestros hijos que los principios e ideales de los héroes o heroínas de la
televisión son la mayoría de las veces son difíciles de aplicar en la vida diaria,
donde a diferencia de la televisión, cada acto tiene un costo y una consecuencia positiva
o negativa para ellos mismos.
16. Con imaginación y creatividad los
padres de familia podemos esforzarnos en buscar alternativas a la televisión, fomentando
el deporte, las visitas a museos y parques naturales, las sesiones de teatro, la
proyección de videos, las conversaciones familiares, las prácticas de acciones
solidarias a favor de los demás, etcétera.
17. La cultura de la imagen
debe llegar a los niños por medios que no sea exclusivamente la televisión.
Enseñémosles a nuestros hijos que fuera de la pantalla existen los paisajes, las puestas
de sol, los jardines, los museos y exposiciones, los libros, etcétera, que son
infinitamente más bonitos y reales que lo que puedan ver en la televisión. En este mundo
hay tanto que ver y que mirar, pero, es necesario que como padres lideremos este esfuerzo,
no perdiendo la capacidad de admiración, para que nuestros niños sigan nuestro ejemplo.
18. Inevitablemente, y no obstante
nuestros esfuerzos, habrá contenidos televisivos contrarios a nuestros valores, que nos
parezcan inconvenientes o negativos para nosotros o nuestros hijos. Por ello fomentemos
en familia el análisis crítico del contenido de los programas de la televisión.
Para eso, acostumbremos a nuestros hijos a saber ver y distinguir lo bueno y lo malo que
pueda contener un determinado programa de televisión.
19. Los padres tenemos que fomentar que
los programas sean analizados y materia de conversación en reuniones de familia,
por ejemplo en las comidas. Esto no solo enriquece la comunicación familiar, sino que es
una excelente manera de conocer y dar un apoyo concreto a la educación de los valores de
nuestros hijos.
20. Las familias, de a poco, pueden crear
una videoteca con películas y documentales de interés para los niños, que contengan
temas variados y entretenidos. Esta práctica no solo fomentará el gusto por la cultura y
la entretención en familia, sino que les servirá para ir creando un criterio selectivo
al momento de ver televisión.
21. Algunos comerciales pueden ser
tan peligrosos como los malos programas de televisión. Los padres debemos estar muy
atentos para que la televisión no convierta a nuestros hijos en personas superficiales o
consumidoras de todo lo que se anuncia. La gran oferta de bienes que existe en la
televisión puede ayudarnos a educar a nuestros hijos en un consumo
inteligente, basado en la satisfacción de las reales necesidades, mas que la de los
gustos. Nunca hay que hacer caso de la publicidad de juegos que inciten a la violencia, a
la discriminación, y al racismo.
22. Los padres de familia, tenemos
el derecho y el deber de iniciar a nuestros hijos en una positiva y prudente educación
sexual, que evite que una imagen distorsionada del amor humano y del sexo les sea
trasmitida a través de cualquier medio, y en particular los programas o avisos de la
televisión.
23. No podemos dejar que
nuestros hijos vean televisión de mala calidad. Si estos programas de televisión son
vistos por nuestros hijos, confundirán la realidad con la ficción, se desorientarán y
equivocarán al comprender y valorar el sentido de la vida. Transigir con la mala calidad
de aquellos programas de televisión inadecuados para los niños, dejando que los vean,
equivale a hacerse cómplice de lo que sabemos distorsiona los valores que le servirán de
fundamento para el resto de su vida, y atenta contra los derechos de la infancia.
24. Hay que evitar a toda costa que
el ver o no ver televisión se convierta para los niños en un premio o castigo.
25. Los padres de familia podemos
organizarnos para exigir una televisión de calidad, especialmente en horarios infantiles.
Las actitudes groseras, los hábitos y comportamientos antisociales, las obscenidades del
lenguaje, la pérdida del sentido de la autoridad, la vulgaridad y la frivolidad, la
apología subliminal o directa de conductas reprochables, la discriminación de la mujer o
su utilización como objeto sexual y cualquier menosprecio a la vida humana, deben ser
erradicados, especialmente de los espacios que tengan a los niños como destinatarios.
26. Ante una programación infantil con
baja, discutible y reprobable calidad, los padres de familia tenemos la ineludible
responsabilidad de poner en marcha una crítica constructiva, ejerciendo así nuestros
derechos ciudadanos. Asimismo, y como contrapartida al esfuerzo realizado por muchos
de quienes trabajan en el ámbito de la televisión, es conveniente incentivar una buena
televisión, resaltando y difundiendo entre nuestros amigos los buenos programas de
televisión.
27. El ejemplo es la herramienta más eficaz que tenemos los padres en nuestras manos. Si vemos mucha televisión, o postergamos nuestros deberes o actividades familiares o recreativas con nuestros hijos por ver televisión, o vemos televisión de mala calidad, ¿con qué criterio vamos a evitar que nuestros hijos vean aquellos programas negativos para ellos?
| Nuestra encuesta |
En momentos en los que se está trabajando en la nueva ley de Radio y Televisión, hemos creído oportuno introducir en nuestra página www.valoreshumanos.info una encuesta sobre este tema. Te animamos a manifestar tu opinión.